Muñeco el

14,00

El paso inexorable del tiempo ha condenado al olvido a muchos juguetes de tela, cartón o madera, creados años atrás por manos artesanas. Los niños de hoy en día sucumben ante las luces, sonidos y movimientos de los artilugios fabricados a base de sofisticados sistemas tecnológicos. Pero ninguno de ellos con el encanto y la bondad de compañeros de juegos como el muñeco de esta conmovedora historia… Este álbum sin palabras invita a reflexionar sobre las relaciones intergeneracionales: abuelos, hijos y nietos han crecido en mundos’ diferentes y bajo circunstancias cambiantes. Los juegos de antaño, más participativos, amables y humildes, se han tornado en elementos que fomentan el individualismo, la competitividad y la violencia. Cuando su precaria salud le lleva a apartarse de su familia, el anciano de este relato quiere legar a su nieto el recuerdo más tierno de su infancia. Pero la marioneta que le había acompañado desde niño y que a lo largo de toda una vida había sido testigo de excepción de sus momentos más felices, ahora -y en manos de su nieto- queda relegada a un rincón olvidado.

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El paso inexorable del tiempo ha condenado al olvido a muchos juguetes de tela, cartón o madera, creados años atrás por manos artesanas. Los niños de hoy en día sucumben ante las luces, sonidos y movimientos de los artilugios fabricados a base de sofisticados sistemas tecnológicos. Pero ninguno de ellos con el encanto y la bondad de compañeros de juegos como el muñeco de esta conmovedora historia… Este álbum sin palabras invita a reflexionar sobre las relaciones intergeneracionales: abuelos, hijos y nietos han crecido en mundos’ diferentes y bajo circunstancias cambiantes. Los juegos de antaño, más participativos, amables y humildes, se han tornado en elementos que fomentan el individualismo, la competitividad y la violencia. Cuando su precaria salud le lleva a apartarse de su familia, el anciano de este relato quiere legar a su nieto el recuerdo más tierno de su infancia. Pero la marioneta que le había acompañado desde niño y que a lo largo de toda una vida había sido testigo de excepción de sus momentos más felices, ahora -y en manos de su nieto- queda relegada a un rincón olvidado.